NUESTRO TERRITORIO

La comuna cuatro está conformada por 14 barrios, cada uno los cuales tiene su historia particular, más se hermanan en un origen similar, una vida en comunidad crecida desde las prácticas sociales comunes del vecindario.

Adentrándonos en sus peculiaridades, todos los barrios han sido cruzados por riachuelos y quebradas, muchas de ellas sirvieron como lavaderos de ropa, baños públicos, lugares de pesca, juegos infantiles, aljibes y fuentes de recolección de agua antes de los acueductos. Quebradas como La Bermejala (antes llamada El Zancudito), La Máquina, Santa Inés, El Molino, Remolino, la Rosa, Las Perras, La Honda y El Ahorcado han hecho parte de la historia de las formas de vida comunitaria y los convites comunales en medio de la búsqueda de material de playa para la construcción de viviendas, calles y acueductos.

Hasta 1916, el terreno que hoy ocupan los barrios Aranjuez y Berlín no era más que el nombre de grandes fincas de ganado, que fueron cediendo ante el avance de una Medellín creciente. Sus dueños, entre ellos Ismael Posada, vendieron sus terrenos al urbanizador Manuel J. Álvarez, que en 1919 arrancó alambrados y cebaderos e inició la construcción del barrio Berlín, en el nororiente de la ciudad, un poco más allá de donde hoy se encuentra la estación Berlín del Metroplús.

El Primer lote que vendió Manuel J. Álvarez, fue en el año 1917, un 16 de julio día de la virgen del Carmen y para 1918 ya tenía vendidos 532 solares para construir casas. Luego comienza a urbanizar lo que hoy se llama San Cayetano, creando un modelo de urbanismo en Medellín. Los compradores del proyecto, pagaban parte de la casa con dos jornadas de trabajo por semana y contribuían en la construcción de otras casas y en la apertura de las calles del barrio.

Aún sin terminar su primer proyecto, Álvarez se dedicó al trazado del segundo, mucho más ambicioso y de casas cómodas, diseñadas con la mejor arquitectura del momento: Las casas de Aranjuez, que llevaban el nombre de la finca sobre la que habían sido construidas. Sus compradores potenciales eran las familias más pudientes, capaces de pagar su valorización después del éxito que tuvieron con las de Berlín.

La primera iglesia que se hizo fue dedicada a San Serapio, un mártir inglés nacido en el año 1178 (en plena edad media) que fue sacrificado en el año 1240. Fue una capillita en paja, dada como obra misional a un pequeño caserío de indígenas y campesinos en el alto de Bermejal donde tiempo después estaría el Manicomio Departamental de Antioquia.

Don Manuel J. Álvarez era tan afín a lo español que bautizó varias vías con nombres de tal procedencia, sobre todo en el sector de San Cayetano, como ejemplo de tal ejercicio tan característico tenemos:

Las Calles 83 – Álamos, la 85 Zaragoza, la 86 Bajadoz, la 86A Girón, la 87 Teruel, la 88 Balboa, la 89 León, la 90 Cádiz, la 91 Andalucía.

Las Carreras 49 Tarragona, la 50 Cartagena, la 50D Málaga, la 51 Navarra, la 51A Aragón, la 51 B Tormes. `

Hasta mediados del siglo XX las entretenciones de sus habitantes eran el fútbol callejero a pie limpio en las mangas de Quinta Pelayo, cerca al Bosque, o en las mangas de los Cock, cerca de lo que es hoy el Parque El Calvario. También, ir de baño a las quebradas o coger mortiños y moritas silvestres, elevar cometas, montar en bicicleta, ir al cine Palermo, al Aranjuez o al Laika, escuchar tango en las esquinas, jugar billar, mirar pasar a las muchachas, ir al Bosque de la Independencia un fin de semana, comer bizcochitos de San Nicolás y deambular por las calles llenas de árboles donde los guayacanes florecidos hacían todo un espectáculo.

Al florecimiento de esta zona, que impresionaba por su organización, influyó también la llegada de una línea del tranvía a la estación El Cairo, en 1922, que iba hasta el Parque de Aranjuez. En 1951 el tranvía se acabó y los mismos problemas que llegaban con el acelerado crecimiento demográfico que experimentaba la ciudad, también afectó al sector a partir de los años sesenta. De los 80’s en adelante, al crecimiento desordenado se le sumó la violencia juvenil, que sumió al barrio en profundos problemas de convivencia.

Un dato curioso, en 1932 el escritor e ingeniero Enrique Cerezo traza un plano de Medellín, donde aparecen Aranjuez, Palermo y Berlín excluyendo el sector de las Camelias que ya existía como un sector de lenocinio, lo que pudo haber motivado la exclusión por asuntos morales.

Hoy la Comuna 4 cuenta con acceso a cuatro estaciones de metro: Tricentenario, Caribe, Universidad y Hospital. Además de 8 estaciones de Metroplús: Parque de Aranjuez, Berlín, Las Esmeraldas, Manrique, Gardel, Palos Verdes, Hospital y Ruta N. También el barrio se beneficia con rutas alimentadoras del metro. Cuenta con varias rutas de bus que terminan en la comuna o pasan por ellas: 002, 006, 008, 022, 023, 024, 041A y 042.

En cuanto a vías, Aranjuez no cuenta con una avenida principal que la atraviese por completo. La principal vía es la Carrera 52 (Carabobo), siendo de ambos sentidos desde la calle 95 hacia el norte y de sentido único al sur hacia el centro. La Carrera 53 en la zona del Parque Norte es la Avenida del Ferrocarril, que comunica hacia el centro y al sur. La Carrera 49 (Venezuela) va en sentido norte, comunicando a la Avenida Oriental con el Parque de Aranjuez, y por la Carrera 50 (Palacé) desde San Pedro hacia la Avenida Oriental. Las calles principales son la 92 que es de completo comercio, las calles 93 y 94 que derivan al Puente Madre Laura hacia Castilla, la calle 77 (Puente del Mico) que comunica con la Terminal del Norte, y la calle 67 (Barranquilla) que comunica con la Autopista Norte y la carrera 65 y limita con La Candelaria.

El sector de San Cayetano. Cuando aún no se habían vendido los lotes de la urbanización Berlín, viendo el negocio que resultaba, Manuel de J Álvarez inicio otro más atrevido con mejor diseño y acomodamiento urbano, el barrio Aranjuez sobre una antigua finca condicho nombre, cosa que el dejó así por su amor que tenía por España. Diseño grandes, cómodas y hermosas casas, para un público más adinerado clase media, artesanos e industriales, junto con artistas y escritores. El Barrio Aranjuez posteriormente se divide en Barlín arriba, San Nicolás y san Cayetano, mucho más adelante toda la comuna cuatro es llamada Aranjuez.

Desde los días en los que se levantaron sus primeras casas, Aranjuez y en particular San Cayetano, siempre fue considerado por los urbanistas como un ejemplo de orden en la ingeniería. Tomás Carrasquilla, uno de los escritores clásicos colombianos, oriundo de la región antioqueña, escribió en 1919: “es un lugar donde impera la disciplina y manda el plano y la ingeniería. Todas esas calles nuevas empalman con las viejas, por recursos más o menos sabios “

Existió en este sector, hasta hace poco, la tienda mixta de Don Israel Antonio Agudelo, una casona de esquina, lugar de tertuliadero y encuentro entre vecinos. Hubo cerca laboratorios de fotografía, viñedo, fábrica de mesas de billar, IDEMA, ahora una urbanización y antiguo lugar donde existió una capilla como primera iglesia. Tiendas tipo fonda como la de doña Consuelo, peluquerías antiguas con sus serenatas de tiple, guitarra y bandola. Muchos se acuerdan aún que el templo nuevo fue construido llevando y trayendo piedras desde el rio o de las quebradas aledañas.

Algunos personajes que nacieron o pasaron por San Cayetano Aranjuez fueron la familia Longas tanto Horacio el artista com Carlos Arturo el arquitecto, Tartarín Moreira que vivió cerca a la Casa Museo Pedro Nel Gómez, Epifanio Mejía que estuvo más de treinta años en el manicomio de Bermejal, León Vargas constructor de instrumentos musicales, Alba del Castillo una gran soprano, Juan José Hoyos novelista y periodista y varios trovadores, músicos y políticos reconocidos que hicieron su paso por el Liceo Gilberto Alzate Avendaño

Estas son características generales que han ido formando toda la Comuna 4. De fincas, potreros y quebradas destapadas hoy en día ya el territorio está conformado a nivel urbanístico, muchos de ellos por autoconstrucción y procesos de solidaridad.

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