El Centro de Desarrollo Social San Pedro abrió sus puertas para recibir una nueva jornada del Sexto Festival de Títeres y Amigos del Medio Ambiente, una iniciativa que, a través del arte, los títeres elaborados con material reciclado y las historias para toda la familia, promueve el cuidado de la naturaleza y la educación ambiental. Niños, niñas, jóvenes, personas adultas y familias disfrutaron de una experiencia que combinó diversión, aprendizaje y reflexión sobre la importancia de proteger la biodiversidad.
Este festival es organizado por la Agrupación de Teatro de Títeres y Mimos ESTEMIMO y es un proyecto beneficiario de las convocatorias de Fomento y Estímulos para el Arte y la Cultural de la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín.
Un festival que nació en las aulas y hoy inspira al país:
Lo que hoy es uno de los festivales ambientales más representativos del país comenzó en 2019 como una estrategia pedagógica en la Institución Educativa Pedro Estrada, en Itagüí, Antioquia. Allí surgió la necesidad de fortalecer las prácticas ambientales de niños y niñas utilizando el teatro de títeres como herramienta educativa.
Con el paso de los años, el proyecto evolucionó hasta convertirse en un festival que reúne teatro, literatura, fotografía, audiocuentos y reciclaje, demostrando que el arte también puede transformar la relación de las comunidades con el medio ambiente.
Los títeres, elaborados con materiales reciclados por los propios estudiantes, dieron origen posteriormente a cuentos, audiocuentos con códigos QR y exposiciones fotográficas que hoy hacen parte de la identidad del festival.
«Comenzamos a convertir esos cuentos en audiocuentos para que las personas pudieran escuchar la voz de quien escribió cada historia. Luego nació la exposición fotográfica con los niños y sus títeres. Todo ha sido un crecimiento muy bonito del festival», explicó Sandra Antonio Rueda, gestora cultural y docente.
Doña Zary: una heroína que enseñó a cuidar las zarigüeyas:
En esta edición, el CDS San Pedro recibió a la agrupación Tironeta Teatro, de San Carlos, Antioquia, que presentó la obra Doña Zary, una heroína desconocida.
La puesta en escena permitió que el público descubriera la importancia ecológica de las zarigüeyas, una especie frecuentemente incomprendida, pero fundamental para el equilibrio de los ecosistemas por su papel en el control de plagas y la dispersión de semillas.
Además del mensaje ambiental, la obra destacó porque toda su escenografía y elementos teatrales fueron construidos con materiales reciclados, reafirmando el compromiso del festival con el cuidado del planeta.
Un referente nacional en educación ambiental:
Actualmente, el festival se ha consolidado como una de las propuestas más reconocidas del país en educación ambiental desde el arte. Incluso ha sido seleccionado entre las 20 mejores experiencias nacionales que integran cultura, medio ambiente y procesos pedagógicos dentro de las escuelas.
Su crecimiento también ha permitido expandir la iniciativa hacia otros territorios como Cali y Pamplona, gracias a alianzas con gestores culturales, docentes e instituciones públicas.
Entre ellas se destaca el trabajo conjunto con Fabián Basto, docente de teatro de Pamplona, Norte de Santander, quien replicó la experiencia con población vulnerable y adultos mayores.
«Cuando conocí el trabajo que realizaban Sandra Antonio y el maestro Juan Esteban Diosa con los títeres y el cuidado del medio ambiente, decidimos unir esfuerzos para llevar esta experiencia también a Pamplona con niños en condición de vulnerabilidad», comentó.
El festival también ha fortalecido alianzas con entidades como la Fundación EPM, llevando durante los últimos tres años funciones y actividades a los Parques Biblioteca de Medellín y Itagüí.
Un aprendizaje que llegó a todas las generaciones:
Más allá de las risas y la diversión, la jornada dejó nuevos conocimientos entre quienes asistieron.
Muchas personas manifestaron que desconocían el papel que cumplen las zarigüeyas dentro del ecosistema y resaltaron la importancia de crear espacios donde el aprendizaje llegue de manera sencilla y entretenida.
Una de las asistentes, Jacqueline González, expresó:
«Me encantó mucho, me divertí y hago la invitación para que las personas vengan a estos festivales, porque uno, aunque sea adulto, siempre saca ese niño interior y siempre aprende. Yo tenía muy poco conocimiento sobre las zarigüeyas y hoy entendí la importancia que tienen para controlar plagas y mantener el equilibrio del ambiente.»
Las experiencias compartidas por otras personas asistentes coincidieron en un mismo mensaje: el teatro logró despertar curiosidad, fortalecer el respeto por los animales y generar nuevas conversaciones sobre el cuidado del medio ambiente, especialmente entre niñas y niños.
El arte también educa:
El Sexto Festival de Títeres y Amigos del Medio Ambiente demuestra que el teatro puede convertirse en una poderosa herramienta para enseñar, sensibilizar y transformar comportamientos frente al cuidado de la naturaleza.
Desde La Cuarta Estación celebramos estos espacios que acercan a las comunidades al arte, fortalecen la educación ambiental y nos recuerdan que pequeñas acciones, como conocer y respetar especies tan importantes como las zarigüeyas, también hacen parte de la construcción de territorios más conscientes y sostenibles.